sábado, 6 de mayo de 2017

Mecanismos de "Acomodación Social"


No soy una “imitadora social”, no llego a ser una “shapeshister”. Creo que nunca se me hubiese ocurrido imitar a otros. Tal vez, eso me hubiese facilitado la integración en grupos sociales. 

He sido una especie de cosa arrinconada, enfadada con la gente, con el mundo. No sabía que hacer en el mundo social. Poco a poco, no se muy bien cómo, he ido desarrollando algunas estrategias que yo llamo de "Acomodación Social"; es decir, estrategias que me han permitido pasar por "común" por un tiempo determinado y manejarme en el "mundo social". 

Las estrategias que suelo utilizar son estas: 

"Soy una escuchadora". Ya he comentado sobre ello en otras entradas del blog, por lo que no quiero resultar reiterativa. Cuando escucho, pongo cara de "escuchadora" y simulo interés. No siempre tengo que simular, pero si en la mayoría de las ocasiones. Mis músculos de la cara se tensan para forzar el "contagio emocional". Ser una escuchadora me ha permitido pertenecer en el grupo "estando sin estar". 

"Soy una preguntadora". En los encuentros sociales, me percato que tiendo a hacer preguntas, mas que a hacer comentarios espontáneos sobre lo que se está hablado. Estoy empezando a alternar preguntas con comentarios simples relacionados con el tema de conversación, pero todo ello es previamente pensado. En mi cabeza tengo un "algoritmo para mantener conversaciones" que estoy intentando perfeccionar. En otra entrada hablaré sobre él. 

Y, una de las estrategias o "no-estrategia" que mas uso es la de evitadora. 

"Soy una evitadora". Ante el cansancio que me supone socializar, en muchas ocasiones, cada vez más, evito salir con gente. Pongo excusas, demasiadas excusas que los demás, tal vez, interpreten como una conducta de mala educación, o de rechazo de los demás. No es eso, es que mi mente ha llegado a su límite de aguante. Mi "pila social" se agota enseguida y necesita ser recargada con mucha frecuencia. 

Desde que uso estas estrategias y, algunas más (todas ellas pensadas), me puedo mover por el mundo social con cierto éxito durante un tiempo. Decir que me siento mejor desde que las utilizo que antes cuando no tenía ninguna estrategia. Entonces, era estar en el limbo, en el espacio navegando en la nada. Ahora manejo la situación y la puedo controlar mejor. Ahora, en muchas ocasiones, puedo pasar inadvertida, puedo pasar por uno de ellos y, curiosamente eso me genera menos ansiedad. Me produce cansancio, pero no ansiedad. 


lunes, 1 de mayo de 2017

La complacencia. Mi "rígida" complacencia.


Esa exagerada complacencia para evitar cometer errores, para no crear conflictos me ha llevado a no implicarme de lleno en las relaciones sociales, a no evidenciarme, a mantenerme al margen. A ser invisible.

Esa exagerada complacencia por no molestar a nadie me ha generado una tensión tremenda por procurar no hacer las cosas mal. Pero, la vida no es perfecta y siempre se generan conflictos. En esas situaciones, simplemente, huyo. Huyo porque no se cómo enfrentarme a los problemas y porque las situaciones conflictivas, sean generadas por mi o no, me producen un malestar emocional muy intenso. 

La gente es tan complicada que me cansa estar con ellos. Te tienes que amoldar a ellos y cada uno es tan diferente que es complicado conseguir que todos estén bien a tu lado. No se si es por empatía o por intentar mantener la "homeostasis emocional" del entorno, pero procuro no generar conflictos, por lo menos intencionadamente. Los entornos tensos, conflictivos, agresivos me ponen muy tensa y me incomodan de forma extrema. 

Sin embargo, descubres que hagas lo que hagas, digas lo que digas aunque sea sin mala intención siempre hay alguien que se ofende, que se molesta. Cuando, sin querer, digo o hago algo que molesta a alguien, aunque sea algo "ridículo" me siento fatal, me siento exageradamente culpable. Ese sentimiento es tan intenso y tan desagradable que siempre he procurado "evitar" cometer "errores sociales" para no sentir esas sensaciones desagradables. La consecuencia de ello ha sido mantener un rígido autocontrol de mi conducta que ha degenerado en una inhibición extrema. En situaciones sociales he procurado no molestar, no contestar, ser "políticamente correcta", no contradecir (a pesar de pensar diferente), no proponer (por si mi propuesta no fuera la que debiera ser), no hacer bromas o hacer comentarios distendidos (por si pudieran ser considerados "bobos"). He sido exageradamente correcta. Desde fuera, la gente habrá visto en mí una niña o una chica tímida, retraída, un tanto solitaria y buena (poco peligrosa). Nada más. 

Dentro de mi mente, sin embargo, en esas situaciones una fila de hormigas corretean por todos lados: desde el lóbulo frontal, al occipital pasando por el temporal, metiéndose por el sistema límbico y desde la ínsula volviendo al lóbulo frontal... una fila de hormigas por todo mi cerebro que bloquean mis manos, mis expresiones, mis gestos, mis palabras...

Ahora voy entendiendo muchas cosas, incluso, mis procesos mentales. Mis bloqueos se generaban por un lado, por no saber qué decir y qué hacer y por otro lado, por el temor a que lo que dijese o hiciese no fuese lo apropiado, lo que "debiera ser". Hacer algo inoportuno implicaba evidenciarme, dejarme como desnuda delante de los demás. Eso podría ser terrorífico. Pensar que los demás podían pensar de mí que era una inepta social me producía tremenda ansiedad anticipadora. El temor anticipatorio a hacerlo mal me hacía inhibirme y ejercer ese "rígido autocontrol consciente". 

La ansiedad anticipatoria es terrible, pero peor es la ansiedad post-situacional cuando, sin quererlo, cometes un error. Eso es horrible, es el suicidio mental. En mi caso, en esas situaciones mi mente me castiga con latigazos mentales muy dolorosos que dejan cicatriz. La gente me dice que exagero, que me ofusco y me culpabilizo por cosas sin importancia, pero yo no puedo sentirlo de otra forma. Esas cicatrices son estigmas de mi mala conducta y eso "afea" mi "yo perfecto". Mi mente no es capaz de trivializar; es decir, de no darle importancia a las cosas, ni a las nimias. Mi mente no tiene un baremo para graduar la importancia de los conflictos o errores sociales. Para mí todos son grandes. Mi mente rígida se queda enganchada en el error y a su intensidad y no puede olvidar con facilidad.

Ahora esas percepciones y sensaciones las puedo modificar un poco, pero todavía cuestan. Sigo sin poder trivializar los errores o lo que yo siento como errores. Ahora, en lugar de resistirme a los bucles dolorosos, dejo que fluyan... me dejo llevar por mis pensamientos reiterativos hasta que por puro cansancio mi mente se adormece...

Escribir, escribir me ayuda a que se adormezcan antes...

sábado, 22 de abril de 2017

¿Os he hablado de mis "Distorsiones Cognitivas"?



¿Os he hablado de mis "Distorsiones Cognitivas"?

Poco a poco voy entendiendo algunos de mis desajustes sociales. He ido descubriendo que mi mente, a veces, me "engaña". A veces magnifica o malinterpreta la realidad social,  la distorsiona. Por este motivo decidí buscar respuestas, porque estas malinterpretaciones generaban conflictos desmesurados y me hacían meterme en un bucle de pensamientos negativos intensos de los que no podía desprenderme con facilidad.

¿Cuáles son las Distorsiones que he ido identificando?
Estas son algunas que he ido identificando: 
  • Puedo malinterpretar un tono de voz. Si alguien me habla en tono serio, puedo pensar que está enfadado y eso me desregula emocionalmente (ya lo he comentado en otras entradas del blog)
  • Lo mismo me pasa con algunas miradas o "no-miradas", con gestos.
  • Me cuesta trivializar las bromas. Me las tomo muy en serio y las interpreto en negativo. Pienso que están hechas para hacer daño, aunque me las diga una persona allegada.
Posiblemente tengo más distorsiones que todavía no he identificado, pero espero irlas descubriendo para aprender a manejarlas. 

¿Por qué distorsiono la realidad social?

Creo que empiezo a comprender lo que hace mi cerebro para crear esas distorsiones. Buscando información, creo que es una Pobre Coherencia Central "Social". 

Me explico. 
No, no es que tenga un pensamiento desorganizado, lo que me pasa es que solo me fijo en ciertos detalles y no en la globalidad, en el contexto y no identifico el sentido o significado social. 

Os pongo algún ejemplo. 
Hace apenas unos pocos años entendí las diferencias entre bromas y burlas. ¿Cómo? Preguntando. Me atreví a preguntar.  

Estaba en una reunión social con mi marido y tres amigos. Mi marido se estaba "mofando" de las series de televisión que le gustaba a una de nuestras amigas y yo sentí vergüenza ajena por ello. Según decía mi marido, eran series de "marujas" o algo así. Yo no entendía como ella no se molestaba. Si el comentario me lo hubiese hecho a mí y en público, con mas gente, me hubiese enfadado por siglos. Yo hubiese interpretado algo así: "como te gustan series de marujas, eres una maruja" (entendiendo el apelativo de "maruja" como persona simple y tonta). 

Yo miraba a la amiga, y me sorprendía ver que ella no se enfadaba e, incluso, estaba contenta. ¡¡¡¡¡¡No entendía nada!!!!! Así, que me dirigí a ella y le pregunté si no le molestaba el comentario de mi marido. Ella me dijo que no y me lo explicó de tal manera que es cómo si despertase de un sueño. 

Me dijo algo así: 
No me molesta lo que me acaba de decir tu marido porque: 
  • Le conozco desde hace varios años y durante todo este tiempo me ha demostrado que es "buena persona". Nunca me ha hecho nada para molestarme y no tendría sentido que lo hiciera ahora.
  • Además, fíjate dónde estamos: estamos en una cafetería para pasar un rato juntos, para pasarlo bien.
  • Las bromas son un "juego social" para pasarlo bien. El me "pincha" y a mi me gusta que me pinche porque luego le pincho yo a él y así nos reímos los dos...

Mi amiga me lo explicó a la perfección. Ese día entendí todo de repente, como si acabara de despertar de un sueño y, pensé "que pena no haberlo entendido antes, me hubiese evitado tantos enfados ridículos". 

Es cierto que mi mente sigue sintiéndolo, de primeras, como una ofensa y tiene que hacer un trabajo consciente de análisis de la realidad, pero ahora se que mi mente es la que distorsiona, magnifica y me lo hace pasar mal. Desde que se como funciona esto de las bromas, yo he empezado a reírme de mí y a trivializarlas... Ha sido un gran alivio.

¿Que hace mi cerebro en esa situación?

Se centra en un detalle: en lo que se dice (solo se centra en el "mensaje verbal"), pero no lo contextualiza. No me percaté de eso de la "historia de amistad" (alguien que te aprecia, no te diría cosas para hacer daño de forma intencionada. Sabes que alguien te aprecia cuando la experiencia con esa persona ha sido de afabilidad durante todo el tiempo que la conoces). Tampoco contextualizé el mensaje verbal en el lugar. No me fije que lo que se dijo, se hizo en un "contexto amigable", con un grupo de gente agradable, en un lugar donde se habla y se va a pasarlo bien.

Por otro lado, no le di sentido o simbolismo social. No había pensado que a la gente le gusta pincharse para pasarlo bien, que es un "juego social".  ¡¡¡¡Nunca se me ocurrió¡¡¡¡¡

Mi cerebro, pues, se queda fijado en la "literalidad" de lo que la otra persona dice, solo en sus palabras, y no infiere, no contextualiza ("lo que se dice, como se dice, dónde se dice, para que se dice".... ufffff¡¡¡¡)

Otro ejemplo de como mi cerebro distorsiona la realidad es cuando malinterpreto tonos de voz. Por ejemplo, a veces, mi marido me llama en un tono que yo interpreto imperativo y me enfada (antes me enfurecía), cuando en realidad, solamente, me está llamando y sin mala intención. Me percato de que no hay mala intención cuando, a posteriori, asocio su voz al contexto: me llamaba para que viera algo interesante, o para comentarme algo interesante, no para molestarme....

Y, os podría poner más ejemplos... ji ji ji. 

Ahora se que soy yo la que malinterpreta intenciones, por eso mis enfados han disminuido. No me siento mal al saber que SOY YO, que es MI CEREBRO el que a veces distorsiona la realidad... Lo bueno es que ahora lo estoy empezando a controlar, como John Nash aprendió a controlar sus alucinaciones. 


domingo, 16 de abril de 2017

"Ser Individual" en un mundo de "Personas-Borg".



Hace algún tiempo que pienso en mí como un ser "desconectado" de la colmena común, como un ser individual. Creo, siendo sincera conmigo misma, que no me he esforzado lo suficiente para pertenecer a la colmena. 

Pero, una reflexión: me pregunto si los integrantes de la colmena tienen que hacer esfuerzos para pertenecer a ella o simplemente pertenecen a ella sin más, sin pensar. 

A veces se me antoja imaginar que soy un ser aterrizado en un mundo lleno de Borg, esos personajes de la serie Stark Trek. Los Borg son unos seres que tienen sus mentes conectadas a una colmena, a una mente colectiva, controlada por la Reina Borg. 

Se me ocurre pensar, que igual que los Borg, las personas están interconectadas entre sí y que, de alguna manera más o menos inconsciente, se dejan llevar por los convencionalismos y exigencias sociales (controladas por la Reina Borg): 

Tener una "familia envidiable" es el objetivo principal de las mujeres-borg. Y, para ello, hay que pasar por una serie de fases:

Tener amigos --> Tener novio --> Tener marido --> Tener hijos --> Ser abuela. 

Todo lo demás, es secundario en la vida de las mujeres-borg.

Y, que pasa, cuando naces "desconectada" y no sientes los convencionalismos sociales y no puedes compartir sus intereses, ni expectativas, ni deseos.

Que pasa cuando solo piensas en ti misma, y esos deseos personales no constituyen los esperados por la tribu borg. Que pasa cuando no tienes una mente colmena. 

Al principio, te dejas llevar por las exigencias de la colmena, pero llega un momento en el que tienes que escoger: dejarse llevar por la mente individual o por la mente colmena. Si te dejas llevar por la mente individual te tildarán de egoísta, de "poca mujer", de "mala mujer" y otros apelativos. Hay que ser muy fuerte para enfrentarse a la Reina Borg y decidir ser uno mismo. Si escoges seguir las expectativas de la mente colectiva, entonces te espera la medicación para adormecerte y no hacerte pensar. Te asimilarán a su especie.

.... Qué decides...


sábado, 8 de abril de 2017

Redefiniendo el sentido de la "Amistad"


A mis casi cincuenta años, me pongo a pensar en el sentido de la "amistad" y me doy cuenta que, en realidad, nunca he tenido amigos, esos amigos "íntimos" que se buscan no solo para pasarlo bien, sino para comentar trivialidades, para compartir preocupaciones, para .. no se muy bien para qué. 

Me pongo a pensar y la verdad, se me hace difícil entender el "sentido de la amistad"... Qué es lo que une a las personas que les hace sentir la necesidad de volver a encontrarse y compartir momentos juntos. 

Y... que me pasa a mí que no he conseguido intimar con nadie. Realmente, a estas alturas, reconozco no haber tenido amigos. Lo que he llegado a tener son conocidos: amigos de mi marido, personas con las que comparto algún interés en común, pero sin trascender en una amistad, personas hacia las que siento respecto, admiración pero con las que tampoco he llegado a intimar profundamente. 

A mi edad, pienso que ya no necesito amigos y que no necesito obligarme a "tener amigos". Realmente, no siento la necesidad de tener amigos.

"Quedan para pasarlo bien juntos, para reírse": eso para mí es muy relativo pues sus conversaciones vacías me generan una sensación de vacío, de pérdida de tiempo. No conecto con sus formas de diversión.

"Quedan para verse", para "ponerse al día" sobre el estado vital de cada uno. Eso para mí tampoco tiene sentido. Realmente no siento la necesidad de "saber" sobre la vida del otro y... hablar sobre mí... no me gusta hablar de mis cosas a personas que realmente sienten poco interés por mis cosas. Siento que en esas situaciones, la gente te pregunta por compromiso para luego poder hablar de si mismos... Yo no me siento bien en esas situaciones.

"Quedan para compartir preocupaciones". Al respecto, es más fácil que yo acuda a hablar con alguien que tiene preocupaciones ("Soy una gran escuchadora"), pero es muy poco probable que yo busque a alguien para hablar de mis preocupaciones. Eso no me sale con facilidad y lo compenso escribiendo. Mi blog es mi amiga, mi mejor amiga, esa amiga que me escucha cuando lo necesito. Me descargo en el "mundo mariposa" y no necesito de nadie más.

Lo que ellos llaman "amistad" son relaciones volátiles que están como dejan de estar, no se muy bien porqué. ¿Se cansan unos de otros?, ¿dejan de necesitarse?, ¿dejan de ser importantes unos a otros?, ¿encuentran otros más interesantes?... La amistad supone la imprevisibilidad y ellos lo llevan bien. Yo lo llevo fatal.

Yo, ya no siento la necesidad de tener amigos, esos amigos que vienen y se van... Me quedo con el mundo mariposa, con mi blog.

Hace un tiempo una "amiga" me dijo en un encuentro trivial algo así: "hoy es domingo y no voy a hablar de trabajo"... fue como un tortazo. En ese momento me percaté que siempre tendía a dirigir la conversación a mis temas de interés que coinciden con mi trabajo. Cuando me dijo eso, pensé: "¿y, de qué voy a hablar?" y callé y lloré por dentro. Les veía a ella y a los demás reír por cosas que no me hacían reír, hablar de cosas triviales que me parecían tontas y en ese momento pensé, con todo el dolor del mundo, que me desengañara que yo no iba a tener amigos, que yo no iba a disfrutar con gente en la forma convencional que lo hace la gente convencional... Ese día supuso un "despertar", un despertar con un tortazo vital.

Entonces, "¿Qué es la amistad?". Desde mi punto de vista es un convencionalismo social, es una obligación para no desentonar, es una incertidumbre, es la superficialidad, es humo. 

La verdad, ya no siento la necesidad de tener amigos, ni quiero ser la amiga "escuchadora" de nadie. Yo y mis proyectos individuales... no necesito más. Hay personas que interpretarán tristeza en estas palabras, otras interpretarán liberación.


domingo, 26 de marzo de 2017

Ver y oír no lleva a saber


Yo pensaba que veía, que escuchaba, que leía bien y si.. no tengo ningún problema sensorial. Mis órganos sensoriales funcionan bien, pero descubro a modo de bofetón de la vida que el oír, escuchar, leer, ver, no lleva a saber. Los órganos sensoriales pueden funcionar bien, pero algo pasa en otros niveles más complejos que no me permiten interpretar bien lo que veo, lo que escucho, lo que leo, lo que percibo.

Veo, pero no interpreto bien los estímulos sociales. Una cara, una mirada, una "no mirada", una actitud gestual las puedo malinterpretar. Una cara seria me descoloca, una mirada neutra me crea tensión, una "no mirada" me produce incertidumbre. 

Oigo y escucho, pero no interpreto bien los estímulos auditivos sociales. Un tono de voz lo magnifico en negativo, lo malinterpreto. Así, un tono de ayuda lo interpreto como una intromisión, un tono de llamada lo interpreto como una imposición, un tono de sugerencia lo interpreto como una crítica.

Mis sentidos están estrechamente ligados con las emociones. Mis ojos, mis oídos no solo ven, sino que sienten y sienten con tal intensidad que me abruma. 

Ahora entiendo mis estados de enfado eterno. Siempre he estado enfadada con la gente, con el mundo, con la vida. Siempre he vivido en un estado de alerta por la imprevisibilidad social que me ha llevado a un desgaste emocional ya casi sin retorno. ¿Cómo interpretar a los demás? Cómo se hace.. ¿Cómo saber, cómo interpretar sus gestos, sus voces, sus actos, sus escritos, sus comentarios?..

No siempre son ellos los malos, he podido comprobar que puedo interpretar mala intención dónde no la hay y eso me genera bloqueos y colapsos intensos que degeneran en dolores de cabeza intensos.

Es una sensación extraña, es como realmente ser un extraterrestre. Se que es un símil muy utilizado, pero me siento así... Me dicen que soy "altamente funcional", pero esa funcionalidad no me garantiza leer las mentes, interpretar las intenciones y siempre estaré a la defensiva como un león al acecho de su presa... no por temor, si no por desconfianza, porque lo que no se interpreta bien genera incertidumbre. 

Yo no tengo un problema de anticipación ambiental como se atribuye al autismo (a los cambios de ruta, de lugares, de casa, etc.), yo tengo un gran problema de anticipación social.


sábado, 25 de marzo de 2017

Un mundo feliz


Necesito encontrar ese mundo feliz en el que me pueda levantar por las mañanas saboreando la luz temprana en mi cara, en el que pueda disfrutar de un transcurrir sereno del día, de las sensaciones, de la intensidad de mis pensamientos, de la armonía, del silencio.

Necesito encontrar ese mundo feliz en el que no sienta la tensión de levantarme cada mañana. En el que no tenga que seguir aguantando las nauseas, las lipotimias, las palpitaciones desde que salgo por las mañanas hasta que llego a casa por la noche... un día, otro día, otro día, el siguiente, el siguiente del siguiente. Así todos los días...

Necesito encontrar ese mundo feliz en el que no tenga que hacer esfuerzos pensados y constantes para interpretar a la gente, para ajustarme a ellos, para no molestarles.. Es tan agotador que ya no tengo fuerzas... Se van, se me han ido.. ya casi no quedan...

Casi cincuenta años viviendo en la imprevisibilidad, aguantando la tensión de vivir, procurando perfeccionar la simulación de "persona común" para que los comunes estén bien a mi lado. Creo, sinceramente, que a estas alturas me merezco descansar. 

Tienes que salir de la "Zona de Confort", tienes que enfrentarte al mundo ("al maldito mundo común que no entiendo, ni probablemente entenderé nunca")... ¡¡¡hasta cuando!!, ¿hasta cuándo?

Cuando serán ellos los que se pongan en mi lugar, me interpreten, se ajusten a mí, me hagan sentir bien... A veces pienso que es como el agua y el aceite: podemos estar juntos, pero no podemos encontrarnos, como mucho tolerarnos.

Necesito descansar y encontrar "mi mundo feliz". A veces, siento que el único momento de liberación de vivir así es la muerte, pero no quiero morir.

Necesito encontrar ese mundo feliz en el que... no sienta bloqueos, colapsos y pueda bailar al viento, como mis hadas que pintaba de cuando pequeña...