domingo, 19 de febrero de 2017

Como Alicia en el País de las Maravillas



¿Habéis oído hablar del "Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas"? Yo no sabía que existía ese síndrome hasta hace poco y por casualidad. Sin embargo, llevaba tiempo buscando información sobre algo curioso que me pasaba cuando era niña y nunca encontré explicación. 

Era una sensación rara.. al terminar el día sentía como si todo a mi alrededor fuera a "cámara rápida".. era extraño. Nunca lo comuniqué porque ni siquiera se me hubiese ocurrido que fuese algo que tenía que informar. Recuerdo que eso solo me pasaba por las noches, antes de irme a acostar, pero era frecuente y suficientemente curioso como para que persistiera en mi memoria por años y sentir la necesidad de buscar información sobre ello.

A veces pregunto a personas de confianza si ellos han sentido algo parecido y todos me dicen que no, a excepción de mi marido que me cuenta que de pequeño, en ocasiones, "veía" sus manos aumentadas, como si fueran más grandes de lo normal.... Me imagino que debe de ser una sensación y percepción parecida a la que sienten las personas que se drogan.. No se, eso lo digo sin saber porque nunca me he drogado.

Ahora he encontrado información sobre este curioso fenómeno y creo que las cosas empiezan a cuadrar. 

El síndrome de Alicia en el País de las Maravillas es un cuadro de trastornos complejos de la percepción visual con múltiples etiologías, de manera que en ocasiones se asocia a la migraña formando parte del aura inicial de la misma (Corral-Carates, M.J., Gonzalez-Lopez, M.T., López-Abel, B., Taboas-Pereira, M.A., Francisco-Morais, M.; 2009) o a otras condiciones médicas como a la infección de algún virus, como el virus de Epstein-Barr (Pérez-Mendez, C., Martín-Mardomingo, M.A., Otero-Martínez, B., Lagunilla-Herrero, L., Fernández-Zurita, C.; 2001). La sintomatología puede ser diversa, se pueden experimentar micropsias o macropsias, distorsión de la forma de objetos, desplazamiento de objetos, distorsión de la imagen corporal, aceleración del tiempo, y sensación de irrealidad. Parece ser que en la mayoría de las ocasiones suelen ser de corta duración, de alrededor tres minutos (Losada-del Pozo, R., Cantarin-Extremera, V., y col. 2011). 

En mi caso yo sentía eso de la "aceleración del tiempo", que suele darse en un 45% de las personas que sufren este síndrome y lo recuerdo de larga duración y frecuente durante la infancia, tal vez con 8-9 años. Por suerte desapareció solo. Mi explicación actual a este fenómeno es que, tal vez, en mi caso, era una forma de regulación de la tensión vivida durante el día. Probablemente, los altos niveles de ansiedad tenían que regularse de alguna forma para evitar desencadenar en crisis. Seguramente eran la "válvula de escape" de mi cerebro para mantener la homeostasis emocional lo mejor posible.

Desde fuera nadie veía nada. Ya he comentado que yo era una niña "buena", "dócil", "conformista", "pasiva", "buena estudiante", a la que no le gustaba evidenciarse... Nadie sospechaba que en mi interior una bomba peligrosa podía estallar en cualquier momento. Por suerte nunca pasó. No me hubiese permitido evidenciar mis crisis en público. Eso supondría llamar la atención del grupo y atraer todas las miradas hacia mí.. ¡¡No¡¡¡¡... ¡¡¡eso nunca!!! Mis bloqueos, mi catatonia eran dolorosos y, al llegar a casa, por las noches mi sistema nervioso tenía que regularse de alguna forma... Puedo decir que, por algún tiempo, viví en el País de las Maravillas. 

Matiz para evitar malinterpretaciones: No eran alucinaciones, eran "distorsiones perceptivas". Ahora se habla mucho de las "alteraciones sensoriales", pero ¿y las alteraciones perceptivas?...las cuales, en algunos casos, pueden estar relacionadas con dificultades para manejar la tensión.

Conclusión: que no se trivialicen las "manifestaciones invisibles de la ansiedad"... Y ¿cómo detectarlas?: mirando a los ojos, quiero decir, mirando más allá de los ojos...


Bibliografía consultada: 

Síndrome de “Alicia en el País de las Maravillas” asociado a infección por el virus de Epstein-Barr (2001) Pérez-Mendez, C., Martín-Mardomingo, M.A., Otero-Martínez,B., Lagunilla-Herrero,L., Fernández-Zurita, C. Anales de Pediatría, 54 (6):601-602.

Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas como aura persistente de migraña de inicio de enfermedad migrañosa (2009) Corral-Carates, M.J., Gonzalez-Lopez, M.T., López-Abel,B., Taboas-Pereira, M.A., Francisco-Morais, M. Revista de neurología, 48 (10):520-522. Barcelona: Vigüera ediciones. 

Características y evolución de los pacientes con síndrome de Alicia en el País de las Maravillas (2011) Losada-del Pozo, R., Cantarin-Extremera, V., García-Peñas, J.L., Dual-Rodriguez, A., López-Martín, L., Guitierrez-Solana, G.L., Ruiz-Falcó, M.L. Revista de neurología; 53 (11): 641-648. Barcelona: Vigüera ediciones.




domingo, 12 de febrero de 2017

El duelo por "no ser común"




Ya tengo, por fin, mi diagnóstico de asperger y estoy contenta.

¿Cómo puedes estar contenta? Se preguntará mucha gente.

Estoy contenta por tener el diagnóstico, pero no por ser asperger.

El diagnóstico lo necesitaba para hacer mi duelo y afrontar la realidad de una vez por todas. Tras el duelo, espero que venga la verdadera aceptación y la reconstrucción. Necesito dejar de ser una simulación de lo común, estoy cansada de "actuar", pero primero, necesito hacer mi duelo y dejar de esperar ser común algún día... eso no va a ocurrir y tengo que hacerme a la idea. Tengo que afrontar la realidad desde la aceptación. 

Sé que en el fondo, todavía, sigo deseando querer ser "común" y siento nostalgia por lo no vivido, por lo no sentido. Muchas veces me he preguntado cómo hubiese sido mi vida si no hubiese sido asperger (o autista, como se quiera decir):


¿Qué se debe sentir teniendo amigos íntimos o, simplemente amigos y disfrutar con ellos?
¿Cómo debe de ser eso de disfrutar charlando y estando con gente sin más, solo por estar?
¿Como debe de ser eso de no sentir bloqueos, ni colapsos en situaciones sociales?
¿Cómo debe ser levantarse por las mañanas sin sentir la ansiedad por la impredictibilidad?


No.. el asperger no ha sido bonito. Ahora lo manejo, pero no ha sido bonito y se que siempre estará ahí. Lo único que puedo hacer es asumirlo y eso... manejarlo.


Es cierto que ahora siento menos dolor y he conseguido acomodar el entorno a mí: mi pasión es la parte técnica de mi trabajo en la que me implico de forma intensa y la disfruto (pero, odio y me bloquea la parte administrativa, burocrática de él que no me aporta nada), me obligo menos a estar con gente, me busco proyectos mentales en los que implicarme (si no me los ofrecen, me los busco yo) y, sobre todo, tengo personas cerca que me lo ponen todo fácil: que aceptan mis silencios, mis ensimismamientos, mis rutinas e, incluso, mis bloqueos. 

Sin embargo, a pesar de ello, todavía me desregulo y me colapsan los encuentros sociales, todavía me duelen esos momentos en los que me pierdo en las conversaciones, en los que no se seguir el hilo de las mismas y el esfuerzo por meterme en ellas me tensa, todavía me irritan los imprevistos y me enfado por minucias. Y, sobre todo, me duele ver a otras personas disfrutando estando juntas y yo no conseguir sentir eso. 

No.. el asperger no ha sido bonito. No puedo obviar de mi mente mi pasado complicado por mi asperger. He llorado tanto a solas que mis ojos se quedaban hinchados por días. He retenido tanta tensión que mi cuerpo se paralizaba. Ojalá hubiese tenido estereotipias para poder regular dicha tensión, pero no, tampoco he tenido las ventajas de la descarga autista. Siendo pequeña, me decía a mi misma que no querría volver a nacer y pasar por lo mismo, aunque "un ser supremo" me prometiese el éxito en la vida adulta... no, no volvería a nacer y pasar por lo mismo.

No... no he aprendido habilidades sociales, he aprendido estrategias superficiales de "acomodación social" y, sobre todo, he optando por evitar las situaciones conflictivas o dolorosas para mí. Por ejemplo, esas reuniones sociales en las que todos parecen pasárselo bien y desean volver a encontrarse. Las evito para no sentir el dolor de  la nada, del vacío, del frío estando con gente, del dolor por la nostalgia de lo "no sentido".

El asperger  me define, me ha definido siempre y muchas veces no ha sido para bien. Ahora voy aceptándome y puedo saber con más claridad que cosas me bloquean, me colapsan y anticiparme a ellas o detectarlas después, a destiempo, pero detectarlas con más facilidad que antes. Puedo comprenderlas y manejarlas de forma más consciente, dándoles un significado y evitando sentirme mal o culpable por ello.

Parece una entrada triste y tal vez lo sea... Todos los duelos son tristes, pero también estoy ansiosa por descubrir que pasará después de la metamorfosis... por ahora DESCANSAR.

sábado, 28 de enero de 2017

Cansancio Vital



Soy "altamente funcional"; es decir, soy demasiado consciente de la realidad. Desde muy pequeña he sido consciente de mi realidad, de mi vulnerabilidad. Siempre pensé que iba a ser una persona dependiente y siempre tuve el temor de acabar sola como un indigente, como un mendigo. Esa ha sido una imagen que siempre me ha perseguido. Tal vez, por eso, decidí que tenía que ser lo más independiente posible. No sabía qué podía hacer, pero encontré un objetivo en la vida que me parecía que me podía guiar: Estudiar. 
Estudiar y estar en el sistema académico me proporcionaba cierta seguridad: después del instituto, estaría la universidad (5 años que tendría ocupados), después podría hacer un máster o un doctorado... después... El propósito era seguir en la rueda académica para evitar la "nada".
Pensar en trabajar me creaba una angustia terrible. Un día, mi padre me recomendó a una conocida suya para que le ayudara como dependienta. Yo tendría unos 16, 17 años... Me sentí perdida en el limbo. No sabía qué hacer (nadie me especificó y esperaban que yo por intuición supiera que tenía que hacer). No sabía cómo acercarme a la gente, qué decirles.. El bloqueo fue infinito y cuando me bloqueo en situaciones similares siento una especie de fiebre intensa que me paraliza. Naturalmente, lo dejé. Sé que decepcioné a mi padre. Era frecuente escuchar de su boca: "sois unos mierdas" dirigiéndose a mi hermano y a mí. 
Realmente, me sentí como una "mierda". 
(Paréntesis: No me gusta utilizar palabras soeces, pero era lo que realmente mi padre nos decía cuando estallaba).
Me venía a la mente mi futuro siendo una indigente. Siempre tuve ese temor. A día de hoy lo sigo teniendo.
Para evitar convertirme en una indigente, he hecho esfuerzos por ser independiente ("funcional"). Y, si.. terminé la licenciatura, después inicié el doctorado... No sin angustia por el camino, pero lo logré. 
He conseguido tener un trabajo, mi trabajo gracias al apoyo de mi marido que me orienta, planifica y ayuda constantemente. Trabajo para mí porque no puedo trabajar para otros. Aún así, la angustia porque todo funcione me lleva a tener cefaleas constantes. Salir de casa me crea angustia. En el trayecto  de casa al trabajo me dan palpitaciones, mareos. A veces he tenido que parar a mitad del camino y ventilar. No me da miedo la gente, simplemente me colapsa ver gente, y me angustian los posibles imprevistos. 
Mi marido me dice que "duermo mucho", que cuando llego a casa me apalanco en el sofá y me quedo dormida. Muy pocas veces acabo de ver alguna película juntos... y los fines de semana me cuesta salir de casa. Solo quiero dormir, dormir, dormir...
Debido a mis cefaleas continuas y mi apariencia de debilidad mi médico me mandó al psiquiatra pensado que podía deberse a una distimia. El psiquiatra me dijo que tenía el Síndrome del Cansancio Crónico. No se si es eso, pero creo que voy entendiendo mis cefaleas:  son debidas a la tensión por tener que concentrarme en situaciones sociales y por la tensión de tener que aguantar el no poder disfrutar de mi "mismidad".
Es curioso, pero las cefaleas mitigan cuando llego a casa y: o dejo mi mente en "stand by" o la "implico en mis intereses"...Dormir es el mejor reconstituyente.
Las cefaleas son debidas a mi Cansancio Vital.. por tener que vivir y ser "altamente funcional".
En estos momentos, estoy verdaderamente agotada y me pregunto: ¿ha valido la pena? Por un lado, he conseguido no ser una indigente y eso me alivia, pero por otro lado, no se si podré seguir viviendo con este nivel de alerta vital constante... Temo que un día mi mente estalle y se pase al "lado oscuro". Hago esfuerzos para que eso no pase y me busco proyectos interesantes en los que me pueda implicar.. Si no tuviera una mente intensa a la que le gusta pensar, descubrir, sentir... Mi vida seria una mierda, como bien me hacía recordar mi propio padre.
En búsqueda del equilibrio mental... He ahí la cuestión.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Me gusta el disfraz de mujer, pero en el fondo soy persona, solo persona.



No recuerdo muy bien cuando decidí disfrazarme de mujer. Creo que fue a los 16 años. Antes no le daba mucha importancia al aspecto físico. 

A partir de los 16 años decidí ser femenina. Me vestía con vestidos ceñidos, faldas por encima de la rodilla, zapatos de tacón y me maquillaba. Quería parecer lo más femenina que podía y sabía con mis posibilidades (más creativas que económicas). 

Recuerdo pasar tiempo mirándome al espejo representando miradas. Me gustaba mirar mis ojos. Me parecían bellos y yo los hacía resaltar.

También me gustaban mis piernas y mis caderas. Me acabaron gustando mis piernas y mis caderas. Antes no era así. Cuando mi cuerpo fue cambiando no me gustaban mis caderas. Pasé de ser una niña esmirriada a cambiar sin previo aviso. Veía mis caderas y me sentía deforme, gorda y me obsesioné con el peso. Llevaba un control de lo que comía en un diario que dedicaba solo para eso. Me obsesioné. No me gustaba mi cuerpo. 

No se cuando fue que decidí interesarme en el aspecto físico externo y decidí ser femenina. Quería parecer una mujer, una mujer femenina. Creo que, en cierta manera, lo conseguí. Ahora, a mi edad, sin dejar de ser femenina, ya no cuido tanto el aspecto físico. Siendo joven podía pasar todo un día y el anterior planificando mi aspecto físico cuando tenía una salida. Ahora lo recuerdo... y me parece agotador.

Eso ocurría los días que iba a salir. El resto de días, si estaba en casa mi aspecto físico me daba igual. Y, reconozco (me da un poco de vergüenza) que podía estar sin ducharme, sin peinarme, sin cambiarme de ropa todo el tiempo. 

Por fuera era femenina cuando salía, cuando tenía que enfrentarme al mundo. Pero, a pesar de parecer mujer por fuera, no me iba identificando con el rol de mujer, con lo que se espera que tiene que hacer una mujer. Esto ya lo he comentado en otras entradas del blog. Nunca he sentido la necesidad de ser madre, de volcarme en los demás. He adolecido de la típica "empatía femenina" y de las expectativas de vida de una mujer. Ellas hablaban de chicos y deseaban casarse y tener un marido e hijos. Deseaban una casa bonita que limpiarían y dejarían "como los chorros del oro" para las visitas. Yo, no. Solo pensar en ello, me daba un vuelco la cabeza, el corazón y toda mi esencia humana. Nunca lo dije para evitar los comentarios insidiosos.

Ahora, en las reuniones con mujeres, siempre sale el tema de los hijos. A mí me colapsa hablar de ello. Les gusta alardear de ellos, son su "triunfo social" que tienen resaltar en sus vidas. Yo, les pregunto por sus hijos porque se que les encanta, pero a mí me da igual si sus hijos ya van a la universidad, si ya han dicho las primeras palabras, sin son los primeros de la clase, si ya saben ir en bicicleta sin ruedines, etc. En sus conversaciones intentan convencerme que sus hijos son mejores que el resto de niños del planeta. Compiten entre ellas. Sus hijos son seres supremos y esperan que tu pienses lo mismo. Me abruma, me aburre, me irrita. Por otro lado, a mi no me gusta hablar de mi vida personal, familiar y cuando lo intentan de la forma lo mas sutil posible, evado la conversación como puedo. La verdad es que nunca he tenido complicidad con el "mundo femenino".

Lo peor de las conversaciones con mujeres es cuando te preguntan cuándo vas a tener otro hijo y si dices que no lo tienes planeado (para evitar decir un tajante: Nunca), te miran con cara de obtusas (desde mi punto de vista) y te "preguntan": "¿sólo te vas a quedar con una?". Entonces, me pregunto: ¿ser mujer es proporcional a la cantidad de hijos que tienes?...  Me he sentido muy culpable por no ser tan mujer como ellas. Menos mal que ya tengo una edad y ya no tengo que soportar esas insinuaciones que me han hecho sentir menor, que me han hecho sentir como una mujer de segunda categoría. 

Soy mujer por fuera, pero no por dentro. Por dentro, solo soy Persona.


lunes, 26 de diciembre de 2016

El "barullo social"



Hablan todos juntos sin un orden, se apelotonan, gritan para hacerse escuchar.  Cada uno de ellos necesita ser escuchado. Y, lo más intrigante es que en todo ese barullo se lo pasan bien. Les da igual lo que se diga y cómo se diga... Se reúnen para estar, simplemente, juntos. No entiendo eso. No entiendo que sentido tiene eso.

Hablan sin problemas unos con otros y yo, mientras, buscando una conversación en la que engancharme de alguna forma. Tengo gente al lado derecho, al lado izquierdo, en frente... ¿Cómo lo hago?, ¿con quién converso?... ¡¡¡uffff¡¡¡¡. y como si fuera una pelota de pin-pon voy mirando a un lado, a otro, buscando una conversación en la que acoplarme. Me da igual si la conversación es interesante o no, busco una en la que, de alguna forma, me pueda unir por un momento. Pero, ¡¡¡que difícil es!!!. Voy mirando, busco y pasa el tiempo. ¿Cómo  lo hago?. Todo va muy rápido... y va pasando el tiempo. 

Yo, por si acaso, pongo una sonrisa tonta en mi cara por si alguno me mira y así piense que estoy "enganchada" o "interesada" o por lo menos, que no vea que estoy en el limbo, en el limbo de mi universo. En ese limbo en el que ya no escucho nada, solo ruido, estruendo y veo bocas, cuerpos que se mueven y escucho risas, pero no palabras. En mi cara hay una sonrisa tonta y mi cabeza asiente cuando alguien me mira... En el fondo me siento boba, muy boba... 

Acabo quedándome aislada, "mentalmente aislada". 

A pesar de todo, lo sigo intentando. Pensé que disfrutaría estando con gente conocida, pero no lo consigo la mayoría de veces. Hemos comido con "amigos" y he estado toda la hora y media que hemos estado con ellos callada. No me interesaba nada, nada lo que decían y he acabado aislada: las dos chicas hablaban entre ellas y los otros chicos hablaban entre ellos. Yo... en el limbo , intentando distraer mi mente como podía mirando la pata de la mesa, las burbujas de la copa de la mesa de enfrente, alisando las arrugas del mantelito de papel, pasando mi vista de objeto a objeto para evitar mirar a la gente que se lo estaban pasando genial, riéndose entre ellos. Hoy no he podido simular. Tengo que asumirlo, me cuesta integrarme en los grupos con gente. Empiezan a hablar entre ellos sobre temas sin sentido que enganchan unos con otros, cambian de temas de repente, se ríen, se interrumpen, hablan todos al mismo tiempo.

Las conversaciones grupales son abrumadoras, caóticas, estresantes, ruidosas... Suelo terminar con dolor de cabeza y ellos... ¡¡¡¡vuelven a quedar para verse de nuevo¡¡¡¡¡


sábado, 24 de diciembre de 2016

Relacionarse... ¿para qué?



Es simple: no le veo el sentido a relacionarse.

¡¡¡Ya no quiero relacionarme!!! 

Durante muchos años he sentido la obligación de relacionarme y he hecho esfuerzos para hacerlo, sobre todo, para evitar el rechazo y cubrir la expectativa de los demás. He vivido engañada o   condicionada por lo que se esperaba de mí. Ahora, por fin, ya no siento esa obligación y es una liberación.

En realidad... No es que no quiera relacionarme, es que me cansa y acaba aburriéndome y colapsándose; por lo que he decidido "rendirme"...

La gente me aburre y sus vidas no me interesan demasiado. Si tengo que salir, prefiero ir a ver cosas, pero no ir a ver personas y tener que aguantar su cháchara vacía a la que no veo sentido y me supone una pérdida de tiempo.

Las personas no me interesan demasiado, lo reconozco. Bueno, si, me interesan más como "objetos" a investigar, a analizar, que para compartir... 

¿Compartir?, ¿compartir qué?... les gusta hablar, hablar y hablar: de sí mismos, de sus cosas, de cualquier cosa ridícula, de tonteras. No le doy sentido a nada de eso: me aburre, me colapsa. No tengo ese sentido del "cotilleo" o curiosidad por saber de los demás. Y tampoco siento la necesidad de hablar de mí a otros. Me da mucha pereza lo uno y lo otro. 

"¿Rendirme?"

Más bien he asumido, entendido y aceptado que no disfruto como los demás y que no tengo la obligación de hacerlo de la misma manera, por lo que ya no me siento mal. He descubierto que puedo sentirme bien sin necesidad de relacionarme con ellos de la misma forma que lo hace la mayoría: para estar juntos, simplemente juntos.

Como tengo que darle sentido a estar con gente, lo que si puedo hacer es participar en proyectos interesantes con ellos. Estar con gente tiene que tener un objetivo claro y definido. Tengo que darle un sentido a estar con gente y un sentido que sea interesante para mí.

Tengo que dar sentido a las relaciones sociales, tengo que buscarles un porqué.



domingo, 18 de diciembre de 2016

Obsesiva o Apasionada



Hace unos años, mi médico de cabecera me derivó al psiquiatra. Llevaba tiempo con cefaleas frecuentes, mareos, lipotimias, nauseas, debilidad y después de descartar posibles causas físicas me comentó que la sintomatología podía deberse a una posible distimia. Reconozco que me sorprendió que me derivase al psiquiatra... ¿YO?, ¿pero si yo me siento "muy cuerda"?

Acudí a la consulta del psiquiatra con una actitud de curiosidad y tras hablar con él durante una hora, concluyó que no veía en mí ningún rasgo de distimia que si acaso un Síndrome de la Fatiga Crónica y me dijo que tenía un "rasgo obsesivo por el trabajo".  Entre las sugerencias terapéuticas me recomendó lo de siempre: que hiciera algo de deporte y que me buscara un hobby o entretenimiento diferente al trabajo.

El caso es que no puedo buscarme un hobby porque entonces me focalizaría en él de forma intensa y no podría concentrarme en otra cosa, ni siquiera en el trabajo. 

Cuando me intereso en cualquier cosa banal puedo hacerlo de forma muy muy intensa. Por ejemplo, si quiero decorar la casa, pasaré todo el tiempo disponible mirando y mirando y revisando revistas y lugares web de decoración y no puedo pensar en otra cosa. Incluso si quiero comprarme un cojín para el sofá buscaré buscaré y buscaré por tiempo de forma intensa. 

Cuando me he interesado por la cocina me he pasado fines de semana enteros "enganchada" al canal cocina mirando receta tras receta. Cuando he ido al gimnasio, me he interesado de forma intensa en buscar estrategias para perder calorías. 

Tengo libros en mi biblioteca esperándome a que "tenga tiempo libre" para poder leerlos porque ahora solo puedo leer cosas relacionadas con mi trabajo y no puedo hacer dos cosas a la vez.

Estoy esperando el momento en que "deje de trabajar" para ponerme a hacer otras cosas, a focalizarme en otras cosas que también me gustan, como dibujar, escribir... Ahora no puedo dedicarme a ningún "hobby", pues no puedo repartir mi mente en varias cosas a la vez de forma simultánea. 

Tal vez esto parezca un rasgo obsesivo, pero yo no lo vivo como algo intrusivo ni me produce malestar. Es una tendencia a la "especialización" que hace que no pueda hacer varias cosas al mismo tiempo. Es una necesidad intrínseca en mí que no puedo obviar.

Cuando estudiaba en el instituto y en la universidad me costaba mucho planificarme para trabajar todas las asignaturas. Mi mente solo quería ocuparse en aquellas que me parecían interesantes. Entonces, pasaba tiempo ampliando las ampliaciones de los apuntes. Era una necesidad imperiosa de profundizar en aquello que me parecía apasionante. Así pues, mis notas han sido en general mediocres a excepción de algunas notas excelentes. 

Cuando estudiaba, la letra de mis apuntes tenía que ser perfecta, incluso en su presentación. Los apuntes tenían que parecer un manuscrito, tenían que tener formato de capítulo de un libro. Si me equivocaba o mi letra no era bonita,  no aceptaba tachones ni el uso de típex. Tenía que volver a repetir la página desde el principio. Yo no siento esto como un rasgo obsesivo, sino como una necesidad de la búsqueda de la perfección.